martes, 30 de agosto de 2011

Rutina

Se despierta, desayuna se pone las zapatillas y sale a la calle a correr tras un objetivo, en ocasiones cercano, otras muchas lejano, muy lejano. Se despierta desayuna, ya piensa en lo que va a hacer hoy, lo primero que piensa, su obsesión, la constante persecución que lleva realizando los últimos meses, años, ni se acuerda ya, cae, levanta, al principio las caídas no le importaban, caía se levantaba acto seguido, ahora para piensa, se lo piensa, pero al final siempre se levanta, no lo puede evitar, sigue empujando, poco a poco, cada día un poquito más, constante, le da mil vueltas, y las repasa otras mil, no le asusta la distancia, no lo sabe, pero lo que de verdad le asusta son esas personas que deberían empujar junto a él en cada batalla y parece que no lo hacen, se siente solo en esta guerra, a veces sin sentido parece, otras veces es lo que da sentido a su vida, de la forma que sea, ocupa su pensamiento constantemente, sin descanso, como el goteo de un grifo mal cerrado... supone que la vida es así, todos necesitamos sueños que den sentido al día a día, solo unos pocos los alcanzan, ¿merecido?, ¿justo?, no puede responder a esas preguntas con objetividad, solo piensa en lo cruel que puede llegar a ser ese objetivo, y, al mismo tiempo, alentador.